COVAP quiso poner en valor el trabajo diario de sus ganaderos, el esfuerzo y las horas dedicadas a una profesión que a menudo deja poco espacio para la vida personal.
Esta serie de retratos habla también del relevo generacional, de hijos que crecen viendo trabajar a sus padres y que hoy comparten con ellos el día a día de la ganadería, con el orgullo de continuar una historia familiar y construir juntos su futuro.