Boda en el Cortijo Navalobos
Pozoblanco

Fernando y Mati

En la pequeña y encantadora Ermita de San Antonio tuvo lugar el enlace de Fernando y Mati. Seguidamente, celebraron la cena y la fiesta de la boda en el Cortijo Navalobos de Pozoblanco.

Una pequeña pausa para un chascarrillo: Recuerdo cómo de pequeños nos contaban los mayores esa tradición que dice, si no recuerdo mal, que si ibas a esta ermita y lanzabas una piedra al tejado, el Santo te traía novia.

Aunque a nosotros (a los de mi pandilla), más bien, nos llegaban noticias de que era el sitio donde esconderse a darse unos primeros besos con una chica. Y también donde irse de botellón. Es más, los más afortunados harían ambas cosas. 

Fin del chascarrillo.

Continuemos con la boda. Uno de los detalles del día, fue el coche en el que salieron los novios de la ermita. No pasó desapercibida esta furgoneta VW T1 con la que llegamos hasta el Cortijo Navalobos para la celebración.

Normalmente la gente dice que el campo está feo en verano. Que está muy seco. Y yo siempre contesto: deja que caiga la tarde, que vas a flipar. 

El color dorado de los pastos secos, los rayos de sol atravesando las encinas, y el cielo azul del verano componen un escenario que no hay que dejar escapar para disparar un buen puñado de fotos. Por esto, me compinché con el conductor de la furgo, que muy amablemente se brindó a aparcarla en distintos partes del viaje.

Más tarde, llegamos hasta el propio cortijo para que la pareja pudiese comenzar también su celebración con la familia e invitados.